Alejandro Giammattei sin condición técnica, moral y ética para gobernar

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Por: Irmalicia Velásquez

El pueblo trabajador de Guatemala y los guatemaltecos que en el extranjero sostienen al país no pueden seguir permitiendo que Alejandro Giammattei continúe en la presidencia. Él no puede ser la cabeza del país. De enero a septiembre, él ha demostrado que lo único que sabe hacer es ignorar, imponer, gritar y ordenar como si dirigiese a una estructura del ejército o de la policía, evidenciando, lo que se sabía, que posee una profunda y visual incapacidad técnica, falta de inteligencia que implica conciencia social mínima del entorno que gobierna y humanidad para enfrentar las distintas catástrofes. Sin embargo, Giammattei es la materialización de la carencia de ética y valores mínimos ante el manejo de las finanzas del pueblo en momentos de hambre, desesperación, angustia, desempleo, incertidumbre por lo que se vive y por lo que se avecina.

Es inaudito que enfrentando una de una las más severas crisis de salud mundial, cuando cada centavo debe invertirse en lo prioritario, como salud, para mantener a flote hospitales y servicios médicos, que incluya un pago digno a los equipos humanos en todos los niveles; además, evitar que la pobreza se agudice y la hambruna provoque que la violencia cotidiana aumente ante la carencia de ingresos. Sin embargo, mientras sectores de la sociedad agonizan Giammattei se dedica a derrochar el dinero de los impuestos, para complacerse como si se tratara de sus cuentas privadas.

Y la mejor evidencia de ese derroche es el Centro de Gobierno. Institución que no existía y que él construyó para darle trabajo y un salario exorbitante a un individuo cercano a él. Persona que no cuenta con la preparación ni el currículo para dirigir ninguna entidad de gobierno, mucho menos una innecesaria.

Por esas ansias de proveer puestos como forma de pago, soborno, silencio o por relación, Giammattei ha removido de sus responsabilidades al Vicepresidente y a la mayoría de ministros claves para asignarlas a Miguel Martínez, quien devenga un salario de Q42 mil. Este acto de nepotismo ha llevado a que Martínez dirija una entidad que solo sirve para traslapar funciones y sangrar al país.

¡Paremos esta ilegalidad y abusos de poder! Giammattei, como ciudadano tiene derecho a vivir su vida, pero como presidente, sus caprichos no puede pagarlos con los impuestos nacionales.

El poder ciega y si al poder se le suma el corazón, esto lleva al abismo a un país. Giammattei en seis meses deja millonariamente endeudada a Guatemala, sin que las personas, en nombre de quienes se gestionaron los prestábamos, hayan recibido apoyo.

La responsabilidad de este caos de ingobernabilidad también la tiene la elite económica que ante su voracidad material ha escogido a los peores peones para el cargo de presidente y estas son las consecuencias, todos los presidentes colocados por el CACIF son un fraude, y son el reflejo de la incapacidad, corrupción, robo y mentira bajo las que se sostiene la oligarquía nacional.


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