Ataques a la Libertad de Expresión

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Por: Editorial

Del régimen sandinista no se podía esperar otra cosa. Mucho habían tardado en volver a las andadas; aunque en realidad, la verdad es que simplemente son fieles a su esencia autoritaria y represiva. Las recientes acciones del gobierno de Ortega, en Nicaragua, contra la prensa independiente, específicamente contra varios canales de televisión, vienen a demostrar las formas arbitrarias e ilegales que los esposos Ortega acostumbran a utilizar para acallar cualquier voz disidente. El embargo a ‘Nicavisión Canal 12’, por supuestos problemas tributarios, constituye un acto de contra uno de los medios que tuvieron el valor de informar a la población sobre los métodos represivos del gobierno de Ortega contra la población civil durante los disturbios de 2018. La censura pura y dura, con todo lo malo que esta conlleva, sería un acto más valiente y honesto por parte de Ortega que utilizar subterfugios tributarios para acallar a sus opositores. La gastada táctica del “terrorismo fiscal” contra la prensa independiente no convence a nadie; a leguas se ve que todo es parte de un montaje para aparentar que el cuasi dictatorial régimen de Ortega respeta la ilegalidad. Queda claro que el sandinismo no está dispuesto a ceder el poder; sombrío futuro aguarda a la hermana república de Nicaragua de cara a las elecciones del próximo año.

Por si lo de Ortega no fuera suficiente, todo indica que López Obrador tampoco “canta mal las rancheras”; el desplegado de la comunidad científica y cultural mexicana titulado “En Defensa de la Libertad de Expresión” no debe ser pasado por alto como un hecho aislado, sino como una seria advertencia que el “discurso permanente de estigmatización y difamación” contra los medios de comunicación que cuestionan su gestión, en última instancia, pone en riesgo la democracia. Dicho comunicado denuncia que el gobierno de turno recurre a “la censura, las sanciones administrativas y los amagos judiciales” contra los medios independientes; no quedándole a muchos de sus críticos otra opción que “callarse o dejar el país”. Peligroso sendero que en nada conviene a la nación vecina; basta con ver lo que sucede en Nicaragua para entender a los extremos a los cuales pueden llegar ese tipo de regímenes. Aunque pueda resultar molesta para muchos políticos, funcionarios y personas poderosas, la libertad de expresión es vital para el buen funcionamiento de la democracia.


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